JlA 10×53 Sentir no es debilidad: escuchar las emociones

Muchas veces creemos que estamos bien, pero en realidad vivimos bastante desconectadas de lo que sentimos. Esa es la idea central de Verónica Bernal: la desconexión emocional no significa calma, sino a menudo vivir en piloto automático y con el cuerpo pasando factura. La frase clave es escuchar las emociones.

Desde pequeñas nos han enseñado que la tristeza, el enfado o el miedo son señales incómodas que conviene apartar. Así vamos aprendiendo a taparlas, a seguir como si nada y a confundir esa costumbre con madurez. El problema es que las emociones no desaparecen por arte de magia, más bien se quedan rondando y, con el tiempo, pueden aparecer en forma de ansiedad, fatiga, insomnio o incluso molestias físicas.

Por eso Bernal insiste en que sentir no es un fallo del sistema, sino una forma de entendernos mejor. Las emociones funcionan como una especie de aviso interno. Nos hablan de límites, necesidades o conflictos que no estamos atendiendo. Si las ignoramos, perdemos una guía valiosa y además alargamos el malestar.

La propuesta pasa por observar lo que nos ocurre sin juzgarlo. Aquí el yoga aparece como una herramienta útil, porque nos ayuda a volver al cuerpo, a la respiración y a la presencia. A veces, al aflojar un poco el ruido, aparece lo que llevábamos tiempo empujando hacia dentro. Y entonces una emoción cambia de forma: la ira, por ejemplo, puede transformarse en determinación cuando entendemos qué nos está pidiendo.

No se trata de estar todo el día analizando cada sensación, que bastante tenemos ya, sino de dejar de pelear con lo que sentimos. Cuando damos espacio a las emociones, ganamos claridad y también un poco de paz.

Podemos convertir este tema en un reto sencillo: durante una semana, parar un minuto al día y poner nombre a una emoción sin intentar arreglarla. Después, podemos visitar JeiJoLand y seguir aprendiendo jugando.