JlA 10×52 Elegir socios sin bloquear el negocio

Asociarse puede parecer una buena idea, y muchas veces lo es, pero también es una de las decisiones más delicadas que tomamos en un negocio. Según Néstor Salvador Boichenco, la verdadera clave no está en sumar manos, sino en entender por qué formamos una sociedad y qué aporta cada persona. La expresión sociedades entre socios aparece muchas veces, pero no siempre con el sentido correcto.

Boichenco explica que, en la práctica, la mayoría de las sociedades nacen por tres motivos: porque no sabemos decir que no, porque nos da vértigo empezar solos o porque existe una complementariedad estratégica de verdad. Y aquí está el matiz importante: esta última es la menos frecuente. No basta con que alguien sepa hacer una tarea concreta. Si solo cubre funciones operativas, quizá haga falta un colaborador, no un socio.

También introduce una figura muy útil, la del inversor cercano. Aunque solo aporte capital, sigue siendo un socio, así que necesita comunicación constante y una dirección clara. El dinero ayuda, sí, pero no sustituye a la conversación ni a la responsabilidad compartida. Si no lo tenemos presente desde el principio, luego llegan los malentendidos y nadie quiere llevarse el trofeo de la discusión.

Otro error habitual es repartir participaciones a partes iguales para evitar conflictos. Suena justo, pero puede bloquear decisiones y abrir la puerta a choques de poder. Cuando dos liderazgos tiran en direcciones distintas, la empresa acaba frenándose. Y ahí no hay milagro que valga.

Por eso liderar no es mandar y listo. Liderar implica comunicar, decidir y asumir la responsabilidad de lo que pasa dentro y fuera del negocio. Cuando hay visión compartida y ganas reales de asociarse, los socios adecuados pueden llevarnos más lejos. Incluso existen herramientas como la prestación accesoria, que permiten fijar obligaciones adicionales para ciertos socios más allá del capital aportado.

Como pequeño reto, podemos revisar una sociedad real y marcar qué aporta cada socio de verdad: capital, visión, criterio, red de contactos o capacidad de ejecución. Así aprendemos jugando a detectar si estamos sumando valor o solo repartiendo tareas.

Si queremos seguir explorando ideas prácticas sobre negocio y aprendizaje, visitemos JeiJoLand.