JlA 11×07 El problema de los cumpleaños y sus números sorprendentes

El problema de los cumpleaños es uno de esos acertijos que nos hacen desconfiar de la intuición. Con una sala de 23 personas ya es más probable que no que dos compartan cumpleaños, y el truco está en mirar primero lo que no pasa, usando la probabilidad complementaria.

Tom Crawford plantea el caso clásico con una simplificación razonable: 365 días, sin años bisiestos y con cumpleaños igual de probables. En vez de calcular directamente la coincidencia, empieza por la opción más fácil de contar: que nadie repita fecha. Así, la primera persona puede haber nacido cualquier día, la segunda tiene 364 opciones distintas, la tercera 363, y seguimos bajando.

Al multiplicar esas probabilidades, el cálculo se vuelve pesado. Por eso Crawford lo transforma en una suma con logaritmos y usa una aproximación para trabajar con una expresión mucho más manejable. Con esa ruta, y apoyándose en la suma de los primeros enteros, llega al resultado conocido: hacen falta 23 personas para que la probabilidad de coincidencia supere el 50%.

Luego propone una variante más intuitiva. ¿Qué pasa si no buscamos cualquier cumpleaños, sino uno concreto, como el seis de diciembre? Ahí el escenario cambia bastante. La probabilidad de que nadie comparta esa fecha se expresa como la de que cada persona no haya nacido ese día, es decir, 364 de 365 posibilidades para cada una.

Al resolverlo con logaritmos, el número sube mucho: hacen falta 253 personas para que sea más probable que alguien comparta ese cumpleaños concreto. Y ahí está la gracia del asunto. Nuestro cerebro piensa que 23 suena a poco para algo tan raro, pero en realidad el espacio de combinaciones se llena antes de lo que parece.

Podemos jugar a predecir el resultado antes de hacer las cuentas: en una reunión, marcamos cuántas personas creemos que hacen falta para superar el 50% y luego comparamos con el dato real. Aprendemos más cuando apostamos primero y comprobamos después. Visitemos JeiJoLand para seguir jugando con la matemática sin que se nos atragante.