Carlota cree que necesita encontrar un nuevo amigo porque todos los demás ya han encontrado el suyo. En esta aventura, la búsqueda se convierte en una pequeña persecución por casa y por la calle, con un hallazgo muy poco habitual: un extraterrestre llamado José Luis.
Todo empieza cuando Sofía encuentra un ratón en el garaje, Vacari se hace con un gatito, Víctor descubre una hermana nueva y María presume de amigo invisible. Carlota, que no quiere quedarse atrás, prueba suerte con un ratón, con un gato y hasta con la idea de un amigo invisible. Pero no hay manera. Ser amigos no siempre sale a la primera, y menos cuando vamos con prisas.
La sorpresa llega al encontrar algo caído junto a la puerta. Carlota baja corriendo y vuelve con José Luis, que para desconcierto de sus padres resulta ser un visitante del espacio. Ella explica que venía en una nave espacial de misión en la Tierra, que se cayó y que ella le ha arreglado la cara con rotuladores. Sí, con rotuladores. Porque a veces la imaginación también hace de mecánico.
José Luis comparte la cena con la familia, aunque provoca más de un susto, y hasta se abre el debate sobre si puede dormir en la cama o no. Al día siguiente, Carlota quiere llevarlo al colegio para presentarlo a sus compañeros, pero entonces aparece un camión de mantenimiento que en realidad es la nave de sus amigos extraterrestres, venidos a buscarlo.
Carlota se despide emocionada y sus padres se quedan aún más sorprendidos cuando José Luis les dice adiós con la mano. Al final, Carlota lo resume con una lógica impecable: es un extraterrestre educado.
Podemos convertir esta historia en un juego de pistas en casa: esconder varios objetos, hacer que cada uno lleve a una posible amistad y descubrir quién o qué aparece al final. Y si nos apetece seguir jugando con la lectura, visitamos JeiJoLand y seguimos explorando historias que nos hacen mirar el mundo con otra sonrisa.