JlA 9×74 Hedonismo racional para disfrutar hoy y mañana

Exploramos cómo pasar del placer impulsivo al que cuida el futuro, con el hedonismo racional como brújula.

Partimos de una idea simple: todos buscamos sentirnos bien y esquivar el dolor. La clave está en distinguir dos caminos que a veces se confunden y nos lían.

El primer camino es el inmediato. Hacemos lo que apetece ya y cruzamos los dedos. Comemos sin medida, dormimos de más, maratón de series, chutes de estímulo. A corto plazo es fiesta. Con el tiempo, el cuerpo protesta, la mente se apaga y la cuenta de energía se queda en rojo.

El segundo lo articuló Epicuro, filósofo del siglo cuarto antes de Cristo. Nos propuso un disfrute sereno y sostenible. Nada de exceso, sí a la mesura. Amistades cerca, vida sencilla y decisiones que hoy sientan bien y mañana también. Incluso abrió una escuela inclusiva en Atenas a la que llamó El Jardín, donde defendía que el mayor bien es el placer entendido como equilibrio.

Para orientarnos, diferenció dos malestares y sus opuestos. La ataraxia es calma frente a la perturbación del alma. La aponia es bienestar físico frente al dolor del cuerpo. Los placeres del cuerpo son breves y volátiles. Los de la mente duran más: aprender, crear, conversar, compartir proyectos.

Además, no confundamos disfrute con egoísmo. La cooperación y la amistad multiplican el bienestar. Reducir el miedo ayuda más que cualquier subidón pasajero. Menos ansiedad y menos drama, más sosiego y salud.

Cada placer es personal. A algunas personas viajar les eleva; a otras les estresa. Lo sabio es observarnos y elegir aquello que suma hoy sin restar mañana.

Cuando adoptamos el hedonismo racional ganamos margen para vivir mejor. Podemos probar hábitos sencillos: cocinar rico y nutritivo, movernos un rato cada día, dedicar tiempo a un proyecto propio, dormir lo suficiente, cuidar a la familia y a las amistades, ajustar la higiene digital, y posponer compras que no aportan para decidir en frío.

Si miramos la serie Pluribus, el colectivo encarna una versión optimizada de disfrute sin drama. Koumba se va al extremo impulsivo, vive el ahora y que sea lo que sea. Carol se queda en el polo del sufrimiento y parece obtener alivio en la queja. Tres maneras de entender el placer y sus efectos.

Juego rápido para entrenarlo: durante una semana, anotamos en dos columnas placeres que suman mañana y placeres que restan; cada noche convertimos al menos uno de la segunda columna en una alternativa amable.

¿Seguimos con ideas que se disfrutan y se sostienen? Nos vemos en JeiJoLand para seguir jugando y aprendiendo.