Empezamos el calentamiento con un cinturón, una cinta o algo parecido a mano, porque puede venir bien más adelante. La idea de esta práctica, propuesta por Boayes, es movernos con calma, despertar el cuerpo y centrar la atención con el apoyo de la respiración. La frase clave es calentamiento con cinturón.
De pie, con los pies algo separados, cambiamos el peso de un lado a otro. Podemos hacerlo con los ojos cerrados o con la mirada fija, para llevar la atención hacia dentro. Mientras balanceamos, notamos cómo apoyan los pies, soltamos hombros, brazos y cuello, y dejamos que las rodillas, las caderas y los hombros se muevan con suavidad. La respiración nos ayuda a acomodar el cuerpo y a soltar la tensión del día, sin prisas y sin forzar.
Después cogemos el cinturón y hacemos varias aperturas de brazos. Al inhalar subimos y estiramos hacia arriba, al exhalar abrimos el pecho y, con cuidado, llevamos los brazos hacia atrás sin cargar la zona lumbar. La clave está en sentir el trabajo de hombros, escápulas y parte alta del tórax, no en hacer una postura de postal.
Más adelante, con los brazos arriba, cruzamos las piernas alternando un lado y otro y añadimos una pequeña inclinación lateral para abrir el costado. El abdomen se mantiene activo para dar estabilidad. Luego pasamos el cinturón por detrás y practicamos un gesto de tirar, alternando una mano y la otra, siempre con suavidad y control.
Para terminar, dejamos el cinturón a un lado y nos vamos a cuatro patas. Hacemos gato-vaca acompañando el movimiento con la respiración, movilizando columna, tronco y zona abdominal. Después estiramos una pierna, la llevamos hacia un lado y giramos el cuerpo para mirar el talón. Repetimos con la otra pierna, manteniendo la columna larga y los hombros lejos de las orejas.
Podemos convertir esta rutina en un reto sencillo: durante unos minutos, contar cuántas veces conseguimos movernos sin perder la respiración tranquila ni la sensación de apoyo. Si nos apetece seguir explorando ideas así de prácticas, os esperamos en JeiJoLand.