JlA 10×72 El cuerpo recuerda lo que sentimos

El cuerpo recuerda lo que sentimos y, a veces, lo dice antes que la cabeza. La expresión mente corporal resume muy bien esta idea: primero aparecen las sensaciones, luego llega la explicación.

Verónica Bernal explica que no solo reaccionamos a lo que vivimos, sino que también lo guardamos. Una tensión en el pecho, una presión en el estómago o una molestia repentina pueden ser la primera pista de una emoción que todavía no hemos puesto en palabras. El cuerpo, en ese sentido, va un paso por delante.

Desde la neurociencia, Bernal apunta que la mente no se limita al cerebro. También intervienen el corazón y el sistema digestivo, que cuentan con redes neuronales propias. Todo eso se comunica a través del nervio vago, una especie de autopista de información entre cuerpo y cerebro. Por eso muchas veces sentimos algo antes de entenderlo.

La idea clave es que lo que no se procesa no desaparece por arte de magia. Cuando reprimimos emociones, estas pueden quedarse acumuladas y acabar apareciendo como contracturas, problemas digestivos, insomnio o un malestar más difuso que cuesta colocar en un cajón concreto.

Aquí es donde el yoga entra como una herramienta práctica. La conciencia corporal, la respiración y la meditación ayudan a observar lo que pasa dentro sin juzgarlo, a bajar el ruido y a darle espacio a lo que estaba bloqueado. No se trata de hacer magia ni de ponerse místico a la primera de cambio, sino de escuchar mejor.

Si unimos cuerpo, emoción y mente, dejamos de ir por libre por dentro. Y ahí empieza un cambio más real, más completo y, sí, bastante menos rígido.

Podemos convertir esto en juego con un reto sencillo: durante una semana, parar unos minutos al día, nombrar una sensación corporal y asociarla a una emoción posible. Parece pequeño, pero enseña mucho.

Si queremos seguir explorando ideas así, nos esperamos en JeiJoLand.