La historia del cálculo no empieza solo con Newton y Leibniz. Mucho antes, la escuela de Kerala, en la India, ya trabajaba ideas muy parecidas al cálculo moderno y llegó a desarrollar la frase clave exacta: calculo antes de Newton y Leibniz en un contexto ligado a la astronomía y a los círculos.
Según recoge Numberphile, este grupo de matemáticos, impulsado por Madhava entre los siglos catorce y quince, usó series infinitas para funciones como el seno, el coseno y la arcotangente. También ideó métodos para dividir curvas en tramos diminutos y así medir longitudes, una forma de pensar que se parece mucho a lo que hoy asociamos con límites e infinitesimales.
La diferencia está en el enfoque. Mientras que en Europa el cálculo acabó convirtiéndose en una herramienta general para muchas ramas de las matemáticas y la física, en Kerala se aplicaba sobre todo a problemas concretos de geometría y astronomía. La idea era potente, pero no viajó tan lejos como podría haberse esperado.
Aquí entran en juego varios factores bastante humanos: los textos estaban en malayalam, no en sánscrito; hubo conflictos y colonización; y además existía un cierto aislamiento cultural. Todo eso frenó su difusión y hizo que esas ideas no influyeran en el desarrollo europeo.
Más que una carrera con un único ganador, la historia del conocimiento parece un mapa con muchas rutas, algunas visibles y otras medio borradas por el tiempo. Y eso, la verdad, la hace bastante más interesante.
Podemos convertir esta idea en un reto rápido: intentar ordenar en una tarjeta tres pistas sobre Kerala, Madhava y las series infinitas, y acertarlas antes de seguir leyendo.
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