Las bombas de baño parecen puro capricho perfumado, pero esconden química muy sencilla y bastante vistosa. La clave está en la frase clave exacta: bombas de baño y su reacción química, porque al entrar en contacto con el agua reaccionan el bicarbonato de sodio y el ácido cítrico, liberando dióxido de carbono y llenando todo de burbujas.
Esa efervescencia es la parte más llamativa, pero no es la única sorpresa. En el experimento descrito por Periodic Table of Videos, se esperaba una reacción que calentara la mezcla, y ocurrió justo lo contrario: la temperatura bajó. La explicación está en que el proceso de disolución absorbe calor y pesa más que la reacción principal. Vamos, que el baño hace espuma mientras roba un poco de calor al entorno.
También se analizó la mezcla con indicadores y se comprobó que resultaba ligeramente ácida, algo lógico por la presencia del ácido cítrico. Después se probó con luz ultravioleta y algunos colorantes mostraron fluorescencia, así que la bomba no solo reacciona, también cambia de cara bajo la luz adecuada.
La parte más intensa llegó al añadir ácido sulfúrico concentrado. Ahí sí apareció una reacción exotérmica fuerte y muy efervescente, aunque con pocos cambios visuales. Y cuando se sometió la bomba a combustión, apareció carbono en forma de ennegrecimiento, pero el interior siguió casi intacto.
Ese comportamiento se entiende por dos rasgos muy concretos: su densidad y su baja conductividad térmica. El calor y el oxígeno no penetran con facilidad, así que la estructura aguanta mejor de lo que parece a simple vista.
Podemos convertir esto en un pequeño reto: comparar qué ocurre al echar distintos materiales efervescentes en agua y adivinar cuál enfría más la mezcla antes de comprobarlo. Si nos apetece seguir jugando con ciencia clara y curiosa, JeiJoLand nos espera.