JlA 10×28 La historia de Zoe y la aceptación

Zoe, una bruja llegada por accidente a un país de cuentos, nos recuerda que a veces el mayor reto no es encontrar un lugar, sino lograr que nos dejen entrar en él. La historia de Zoe y la aceptación arranca con rechazo, pero acaba mostrando cómo el ingenio y la curiosidad pueden cambiarlo todo.

Todo empieza cuando una tormenta la arrastra a un mundo desconocido. Allí, los habitantes la miran con desconfianza y la tratan como si fuera una amenaza. Zoe intenta buscar refugio una y otra vez, pero solo encuentra puertas cerradas y mucho cansancio. Nada de bienvenida con alfombra roja, vaya.

Cuando ya está agotada y sola, Zoe toma una decisión muy sencilla y muy potente: transforma una calabaza en su hogar. Con lo que tiene a mano, se apaña para vivir y alimentarse. No espera a que alguien le solucione la papeleta; usa sus propios recursos y sigue adelante.

Al día siguiente, las criaturas del lugar descubren esa casa improvisada. Y ahí cambia el tono de la historia. En vez de volver a rechazarla, sienten curiosidad por saber quién es y por qué ha acabado allí. Esa pequeña grieta en el miedo abre la puerta a algo mucho más valioso: la convivencia.

A partir de ese momento, Zoe deja de ser una intrusa y empieza a formar parte de ese mundo. Encuentra compañía, gana un sitio propio y termina teniendo su propio cuento. La idea de fondo es muy clara: cuando dejamos de mirar al otro como un peligro, aparece la posibilidad de compartir espacio, historia y vida.

Podemos jugar a inventar nuestro propio cuento de acogida: elegimos un personaje, un lugar improbable y tres objetos normales que se convierten en un hogar. Luego explicamos cómo cambia la historia cuando alguien decide escuchar.

Si queremos seguir descubriendo historias que enseñan jugando, os esperamos en JeiJoLand.