La idea central es simple: acción sobre perfección para tener ventas más productivas. Cuando aplicamos acción sobre la perfección, ganamos velocidad, probamos más y aprendemos antes.
En ventas, el movimiento manda. Si esperamos a tener el guion perfecto, el CRM impecable y la propuesta de valor pulida al milímetro, nos pasa lo de siempre: se nos enfría el lead y se nos calienta la silla. Improvisar con criterio y salir a hablar con clientes reales suele dar mejores resultados que planificar en bucle.
La productividad aquí no va de hacer mal las cosas, va de hacer más intentos útiles. Si hacemos muchas más llamadas o enviamos más mensajes, puede que baje un poco la tasa de cierre al principio. Aun así, el total de ventas suele subir porque aumentamos el volumen de oportunidades. Y lo mejor es que, con la repetición, el discurso se afina casi sin querer. Al ganar experiencia, sube la efectividad, mejora el porcentaje de cierres y cada contacto empieza a valer más.
Para lograr ventas más productivas, necesitamos hábitos sencillos. Bloqueamos ratos cortos para prospección, seguimos un guion básico que no sea una novela y registramos lo mínimo para no perder el hilo. También nos ayuda medir dos o tres cosas claras, por ejemplo número de llamadas, conversaciones de calidad y propuestas enviadas. Si algo no funciona, ajustamos una variable y listo. Sin dramas.
La imperfección no es el enemigo, es el peaje de ir rápido. Un email con un adjetivo mejor no suele vender más que un email enviado a tiempo. Una demo con alguna duda resuelta sobre la marcha puede abrir una oportunidad que nunca existiría si la posponemos. El perfeccionismo, en cambio, tiene una habilidad especial: parece profesional, pero muchas veces solo es miedo con corbata.
Propuesta de gamificación: durante una semana, jugamos al sprint de ventas de diez minutos, ponemos un objetivo diario de microacciones y nos damos puntos por cada intento completado, no por el resultado.
Si queremos seguir aprendiendo jugando y convertir la acción en un hábito que vende, pasémonos por JeiJoLand.