JlA 10×17 Cómo medir la sofisticación del mercado y destacar

Para abrirnos hueco en un sector lleno de ruido, necesitamos saber en qué punto está la sofisticación del mercado y ajustar el mensaje a ese nivel.

La idea es simple: no hablamos igual cuando hay poca competencia que cuando el público ya está vacunado contra las promesas. Si decimos lo mismo que todos, sonamos igual de aburridos que un folleto en la guantera.

Nivel uno: el mercado es nuevo o poco competido. Funcionan mensajes directos y promesas simples, porque la gente aún no ha visto mil versiones. Aquí vendemos claridad y rapidez, sin demasiadas vueltas.

Nivel dos: aparece más competencia y las promesas suben de volumen. Ya no basta con decir lo básico, así que nos diferenciamos con un resultado más concreto, una mejora medible o un ángulo más específico. Ojo, no por gritar más fuerte ganamos.

Nivel tres: el público empieza a desconfiar porque muchas promesas no se cumplen. Aquí nos conviene explicar el cómo: un sistema, un proceso, una metodología. No se trata de soltar la receta entera, sino de demostrar que hay un camino lógico y que sabemos guiarlo.

Nivel cuatro: todo el mundo presume de método, plantilla, framework y fórmula definitiva. Para destacar, comparamos sin atacar: por qué lo nuestro funciona mejor, qué parte evita errores típicos, qué hacemos distinto en la ejecución, qué soporte damos, qué pruebas aportamos y qué objeciones resolvemos.

Nivel cinco: el mercado está madurísimo y la decisión va más por identidad que por técnica. La marca importa mucho: tono, valores, comunidad, sensación de pertenencia y experiencia. Aquí ganamos cuando se reconoce nuestro estilo y la gente piensa estos son los míos.

Para ubicarnos, nos hacemos tres preguntas prácticas. Uno, qué promesas repite la competencia y en qué nivel suenan. Dos, qué hacemos diferente en el proceso, no solo en el resultado. Tres, qué historia de marca podemos contar sin inventarnos una película: por qué existimos, a quién ayudamos y qué no hacemos aunque nos paguen.

La clave en la sofisticación del mercado, es colocarnos un nivel por encima del discurso dominante. Si todos prometen, mostramos proceso. Cuando todos muestren su proceso, demostramos por qué el nuestro supera a los demás. Y si todos comparan métodos, construimos relación y comunidad.

Propuesta de gamificación: jugamos a El detector de nivel. Elegimos tres competidores, les puntuamos del uno al cinco según sus anuncios y webs, y ganamos puntos extra si reescribimos nuestro mensaje para sonar un nivel más avanzado en una frase.

Si queremos seguir aprendiendo así, con ideas claras y un punto de juego, nos vemos en JeiJoLand.