En Estados Unidos, Alaska y Hawái muestran realidades opuestas sobre los pueblos originarios. En este artículo explicamos por qué los nativos de alaska y hawái viven marcos legales tan distintos.
En Alaska se concentra cerca de cuarenta por ciento de las quinientas setenta y cuatro naciones tribales reconocidas por el gobierno federal, mientras que en Hawái no existe ninguna. Esta brecha nace de historias coloniales diferentes y de decisiones políticas que marcaron el acceso a derechos territoriales, autogobierno y recursos.
Alaska tiene una trayectoria única. Sus pueblos habitan el territorio desde hace al menos diez mil años y mantienen prácticas de subsistencia. Hablamos de cinco grandes grupos culturales con lenguas y costumbres propias. La primera colonización fue rusa y, tras la compra por Estados Unidos en mil ochocientos sesenta y siete, los pueblos nativos reclamaron que sus tierras nunca se cedieron legalmente. Tras décadas de discriminación y conflictos, el Acta de Liquidación de Reclamaciones Nativas de Alaska de mil novecientos setenta y uno reconoció ciertos derechos mediante la creación de corporaciones regionales y de aldea, la transferencia de tierras y compensación monetaria. Hoy conviven gobiernos tribales, corporaciones nativas y administraciones estatales y federales en la gestión de recursos, educación y servicios. No resuelve todo, pero ofrece herramientas de autodeterminación y co-gobernanza.
En Hawái el guion fue distinto. La llegada europea diezmó a la población originaria y el archipiélago terminó anexionado por Estados Unidos en mil ochocientos noventa y ocho. Hubo un reconocimiento simbólico de injusticias en mil novecientos noventa y tres, sin restauración de derechos territoriales ni reconocimiento de naciones nativas. Muchos Kanaka Maoli rechazan el modelo de reconocimiento federal al estilo tribal porque temen que suponga renunciar a la soberanía histórica del Reino de Hawái. Otros exploran vías de protección cultural, manejo comunitario de tierras y acuerdos con el estado.
Las consecuencias se notan en la vida diaria. En ambos lugares persisten desigualdades de representación política, pobreza y problemas de salud más altos que en la población blanca. En Alaska existen marcos para la consulta previa, la protección de la subsistencia y el co-manejo de recursos, aunque con limitaciones. En Hawái la defensa del territorio y de los sitios sagrados se apoya sobre todo en movimientos comunitarios, litigios y políticas estatales, con resultados desiguales.
Propuesta para gamificar: hagamos un bingo de conceptos con términos clave como soberanía, tierras, corporaciones nativas, anexión y consulta previa, y completamos el tablero mientras leemos para reforzar lo aprendido.
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