Celebramos la llegada de un archivo que ilumina la vida y la ciencia de dorothy crowfoot hodgkin. Entre piezas como su certificado Nobel y la Orden del Mérito, entendemos por qué fue la primera mujer británica en recibir el Nobel de Química en mil novecientos sesenta y cuatro.
El material, donado por Judith Howard, exestudiante y colega en cristalografía, nos trae fotos de diferentes etapas, cuadernos de laboratorio y muestras reales. Hay cristales, tubos de ensayo con compuestos de vitamina b doce y patrones de difracción registrados para desentrañar la estructura de moléculas complejas, incluida la insulina.
Estas evidencias de trabajo nos permiten entrar en el corazón de la cristalografía de rayos equis. Vemos cómo, a partir de puntos y simetrías, se construyen modelos atómicos que explican enlaces, geometrías y funciones, base para diseñar fármacos y comprender procesos biológicos con rigor y creatividad.
El archivo también recoge su faceta más humana. Aparecen un horario de exámenes de infancia y versiones de una autobiografía que no llegó a publicarse, pistas clave para entender su curiosidad, su perseverancia y la red de colaboración que sostuvo su carrera.
Por si lo preguntamos, la medalla no está. Pero sí veremos su certificado Nobel junto a la Orden del Mérito, uno de los reconocimientos más prestigiosos del Reino Unido, que sitúa su figura más allá del laboratorio y la convierte en referente cultural y educativo.
Este conjunto es oro pedagógico. Conecta historia de la ciencia, mujeres en STEM, método experimental y comunicación, y nos anima a llevar la investigación a clase y a museos con actividades prácticas y relatos que enganchen.
Propuesta de juego: durante una semana hacemos un reto de acertijos con fotos, un patrón de difracción o un objeto del archivo y adivinamos si se relaciona con insulina o con vitamina b doce; sumamos puntos y justificamos la respuesta en dos frases.
Si queremos seguir aprendiendo jugando, visitemos JeiJoLand.